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martes, 26 de marzo de 2013

Bullying un problema para toda la región

América Latina. Estudiantes de toda la región padecen acoso escolar. Los esfuerzos de las autoridades para encontrar una solución han arrojado resultados magros.
La muerte de Jonathan, un niño de siete años, alumno de una escuela primaria de México, al parecer a causa del acoso escolar o bullying, de nuevo enciende las alarmas en torno al problema, al papel de los padres y profesores y a su adecuado control hecho por las autoridades competentes.

Jonathan murió por lesiones pulmonares, presuntamente después de que un compañero de escuela le metió la cabeza en un retrete para despojarle del dinero que sus papás le dieron.

Los hechos ocurrieron en una primaria vespertina de la comunidad rural de Tlacuitapa, en el municipio de Unión de San Antonio, a 199 kilómetros de Guadalajara, Jalisco.

En este momento las autoridades indagan el caso, pues mientras que los padres del fallecido afirman que su hijo confesó haber sido víctima de abuso de su compañero, la investigación realizada por la Fiscalía local destaca que no existen pruebas concluyentes de que el deceso haya sido generado por un acto de maltrato escolar.

La historia comenzó el pasado 18 de febrero, fecha en que presuntamente ocurrió el ataque. Después de quejarse de la agresión, el menor afectado fue trasladado a una clínica pública, ya que sufría malestares físicos; sin embargo, los médicos no detectaron que presentaba lesiones pulmonares y lo regresaron a su casa pensando que solo tenía una infección estomacal por su contacto con el agua sucia. Días después, el menor tuvo una recaída y se detectó el problema que se agravaba; debió ser trasladado a Guadalajara donde murió el pasado 9 de marzo.

Una docena de personas han rendido declaración por lo ocurrido en aquella ocasión: maestros, directivos de la escuela e incluso compañeros del menor, así como el mismo presunto agresor. Este último afirma que nunca metió la cabeza de Jonathan a un retrete y, por el contrario, eran amigos. Los docentes señalan que jamás vieron señales de agresión hacia el ahora muerto.

Este pequeño afirma que ahora es víctima de acoso por otros compañeros de escuela, quienes lo culpan de la muerte de Jonathan.

Chile
Legislan e imponen medidas severas

Las cifras existentes en Chile han llevado a que el tema se legisle y a que se impulsen estrictas iniciativas para sancionar a los establecimientos donde se produce esta agresión.

Pamela Pizarro es una alumna de octavo año de un liceo femenino de Iquique, quien en 2012 tomó la decisión de suicidarse por los constantes hostigamientos de los que era víctima.

Casos como este se han repetido con frecuencia en Chile. En el país ya existe una ley que sanciona la violencia escolar que fue aprobada en el Congreso en septiembre de 2011, después de que encuestas revelaron que el 86% de los alumnos en el país asumió haber sido frecuentemente testigo de insultos y burlas en sus respectivos colegios.

La ley obliga a todos los recintos a contar con un comité de sana convivencia escolar, y toda la comunidad educativa debe informar sobre hechos de violencia física y psicológica, agresión u hostigamiento. Si las autoridades no actúan oportunamente, se arriesgan una multa de hasta cuatro millones de pesos chilenos (8400 dólares).
‘Constante, Contra alguien y Con intención’, la regla 3C del acoso
Lo primero que los adultos deben determinar cuando se enfrentan a un caso que puede ser de maltrato escolar es pasarlo por la regla de 3C: ‘Constante, Contra alguien y Con intención’.

De otra manera, podría tratarse de un caso aislado, explica Trixia Valle, directora de Fundación en Movimiento A.C., un organismo que lucha contra el bullying.

“Son eventos aislados que, como en toda condición social, pueden suceder. Es parte de la convivencia tener algún malentendido de vez en cuando”, explica en la página del organismo (www.fundacionenmovimiento.org.mx) la activista, escritora y columnista de Publimetro méxico.

Recomienda que la primera reacción de un niño al ser atacado sea ignorar a quien ataca.
“El bully (niño que abusa) lo que busca es una respuesta de parte de su víctima; al no existir, por lo general buscan a alguien más”, señala.

Por supuesto, el niño debe tener la confianza necesaria para contarles a sus padres de este fenómeno, una situación que se deriva de una buena relación en la familia.

“La confianza es algo que se manifiesta de ambos lados, es decir, si yo confío en esa persona, esa persona por lo general confía en mí. Funciona muy bien compartir con nuestros hijos las experiencias escolares que hemos pasado, así ellos podrán hacer lo mismo confiando en que comprenderemos lo que viven”.

De la misma forma, Valle recomienda no cortar los canales de comunicación con el niño o niña que comienza los ataques.

“Todo tu poder está en tu voz, di basta y habla con el bully. También puedes intentar conocer a la persona un poco más… invitarlo a tu casa, dialogar, todos tenemos cosas buenas en el corazón y hay veces que quien te molestaba puede terminar siendo tu mejor amigo”.

Además, hay que tener cuidado de evitar comportamientos que podrían fomentar el acoso escolar, a pesar de que se ven con normalidad, como el uso de apodos entre los niños.

“(Los apodos) son negativos. La razón es porque le quitan a la persona –la posibilidad más hermosa– que es escuchar su nombre de la boca de alguien más. Además de que por lo general hacen referencia a algún defecto de la persona”, señala la conferencista en la página.

“Hay personas muy sensibles; para bromear hay que saber con quién hacerlo”.
 
Publicado por Prosalud Chile

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